En el año 2022, la brecha salarial estaba en torno al 17’09 %, habiendo sido marcada en el año 2012 en 23’92 %, lo que supone un claro avance. Si bien, en el año 2025, la brecha salarial se fijó en el 19’3%, por lo que comprobamos que la realidad de esta diferencia de ingresos por razón del trabajo se ha estancado. El salario medio de los hombres es de 2.467’88 euros al mes (según datos del INE) y para las mujeres es de 2.063’18 euros mensuales, lo que significa que los hombres ganan una media de unos 5.000 euros al año más que las mujeres.
Eso se traduce en mayor capacidad para obtener recursos con los que mejorar las condiciones de vida, un mayor margen para disfrutar de espacios y productos de ocio, mayor posibilidad para mejorar la situación vital sufrida, etc.. En definitiva mejores condiciones para incrementar la calidad de vida. Y ello sin olvidar que la maternidad sigue siendo un obstáculo para la vida laboral y carrera profesional de las mujeres, no tanto para los hombres. Y sin dejar de lado, que la explotación sexual de las mujeres también se identifica por determinados sectores como digna vida laboral
A esto añadimos que las mujeres en el entorno laboral sufrimos situaciones de acoso sexual que proceden de la ancestral cultura de que las mujeres tienen una indudable e íntima relación con el sexo, no tanto por su legítima capacidad para decidir y experimentar su deseo, sino como objetos o sujetos vulnerables óptimos para disfrute de otros. Francisco Umbral escribió en una ocasión que, la violación era el estado natural del hombre (2001)
El 28% de las mujeres residentes en España que trabajan, manifiestan haber sufrido situaciones de acoso sexual en el trabajo, en las conductas destacadas sobresalen las miradas lascivas que provocan un claro y evidente malestar, así como, las bromas o comentarios sobre el cuerpo y la vida privada de las compañeras trabajadoras
Cuando una mujer denuncia las actuaciones delictivas de su superior en el ámbito de conductas contra la libertad sexual en el entorno laboral, lo primero que nos preguntamos es ¿cómo pudo acceder a ir a casa de su superior?, cómo puedo aceptar una comida personal con su superior? Atribuyéndole a ella la causa provocadora de toda una relación inapropiada. Pero no nos preguntamos qué le pasaba por la cabeza a ese superior para citar a una compañera de trabajo de rango inferior a su casa para tratar temas de tipo profesional.
Por eso, en el día 8 de marzo, en el que se celebra el día internacional de la mujer, queremos, desde el Ilustre Colexio da Avogacía de Ourense, queremos recordar la diferente expectativa salarial que espera a hombres y mujeres, y no olvidar que, para muchas es el contexto en el que, en lugar de alcanzar la dignidad gracias al trabajo, sufren la indignidad de un trato sexualizado que las convierte en víctimas.
